Hoy no lo olvidaré

Hoy son de esos días que creo que no olvidaré.

Desde la mañana no paraba de escuchar a todo el mundo decir que hoy era el día del concierto. Reconozco la importancia y el talento del cantante, pero todo a mi alrededor sonaba exagerado, irreal, mitificado. Pero algo dentro de mi reclamaba estar con ellos, formar parte de ese momento.

Hacia las nueve de la mañana un twitter me alerta de un mensaje privado de un buen amigo: tengo dos entradas para el concierto ¿Te interesan? El corazón se aceleró, pero con prudencia. Si me interesan ¿Pero son gratis? Jeje… ya nada es gratis. Lo siento, la economía está mal.

Aunque tuve la esperanza de que callese aunque solo fuese una entrada en mis manos, no sucedía; pero si mi ansia por asistir. No lo entendía, ni lo entiendo aún. Desde hace meses sabía que venía, y en todo momento mostré una actitud negativa ante la asistencia al evento ¿Por qué ahora? No se la respuesta.

Si se que justo antes de comer hablando con una amiga, le conté lo que me había sucedido. Su respuesta fue: pues yo tengo una.

Y llegó, de repente vino a mi cabeza ese planteamiento lógico y racional que justificaba dicha inversión y la asistencia al evento. Que si trabajo mucho, que si me lo merezco, que no suelo gastar en ropa, que nunca voy a un concierto, que nunca va a volver él, ¡que si coño que quiero ir!

Y aquí estoy, en las gradas del estadio. Sólo faltan 90 minutos para comenzar y podré ver en vivo y en directo a Bruce Springsteen.

Y como no, para hacer tiempo me acompaña mi IPhone, donde he escrito toda esta locura.

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