De vuelta…

Hace ya un mes que no escribía en el blog. El motivo, las vacaciones. Si, tras 14 meses de intenso trabajo me tocaba descansar y que mejor forma que haciendo el equipaje y poniendo rumbo a algún otro país (si es lejano, mejor).

Lo importante es que he conseguido mi objetivo, descansar y desconectar. Durante las dos semanas de viaje, desconecté el teléfono y mi único contacto con las redes ha sido Facebook, para poner fotos y compartir con los amigos esos estupendo momentos.

Pero todo lo bueno acaba, y llega el momento de incorporarse a la realidad. Dejar atrás esa sensación de no estar obligado a hacer nada y comenzar a aceptar que la vida está llena de responsabilidades que nos esperan; tanto en el mundo laboral como en el personal.

Es curioso comprobar el efecto de las vacaciones en las personas. Este ha sido el año que más he necesitado las vacaciones, debido principalmente a que es en el que he tenido más trabajo y un año en el que personalmente me he encargado de complicarlo con objetivos ajenos a mi mundo laboral, ya sea este blog, las redes sociales, campañas políticas, etc… Las consecuencias han sido unas vacaciones colmadas de estupendo recuerdos, donde dejé atrás el estrés, la ansiedad, donde me obligué a no leer Google Reader y si un libro, donde las cuotas de audiencias no impedían el desarrollo previsto de las campañas y así un largo etcétera que describe la realidad de un día a día.

Y llega el momento de incorporarse, donde se desvanece esa tela que te permite no ver la realidad que te espera. Esta realidad ineludible me ha sorprendido. Aunque en un principio no la aceptaba con mucho entusiasmo, me he encontrado retomando proyectos que se habían quedado a medias, con el surgimiento de nuevos retos y con ganas de seguir haciendo cosas. Pero hay algo distinto, aunque el Modo Optimismo está On cuesta alcanzar ese ritmo previo a las vacaciones. Es ahora, cuando miro atrás y observo cómo hay ocasiones en la que nos sobrecargamos de trabajo y entramos en tal rutina que no nos damos cuenta y seguimos y seguimos. Y yo me pregunto ¿es bueno? Yo mismo me contesto que sí. No estamos viviendo momentos fáciles, tenemos que poner todo en el asador, ya podremos descansar cuando nos jubilemos, mientras tenemos que seguir apostando por lo que creemos.

Así que por mucho que me cueste, retomo el blog, retomo seguir escribiendo lo máximo posible, retomo mi Google Reader con un montón de páginas que me dan información y me proporcionan estar al día, retomo los tweets e intentaré hacerle caso a Google+, actualizaré LinkedIn e intentaré ir a todas las quedadas que puedas. La primera de ellas el Blog&Gofio, que aunque hace su encuentro número 34, para mi será el primero y así pienso continuar.

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